Yo soy otro
Yo soy otro. Yo soy otro. De tanto en tanto, en mi vida se producen ciertos asesinatos. La forma en que me destruyo es parte del devenir. Y de a ratos sin quererlo se encuentran cadáveres del ayer. O de un yo que deviene, que se reconstruye y entra en composición con distintas fuerzas. No puedo dejar de sonreír y tal vez dejar caer alguna lágrima por quién ya no soy. Todas estas reflexiones son mi pasado y durante un rato se hicieron un poco presente. Hoy me parecen discusiones eruditas y poco relacionadas conmigo. Quién se tome la molestia de leer esto merece una introducción. En un momento participé en una lista de discusión psicológica en la que como en casi todos los foros de la Argentina se declama sobre extrañas relaciones entre la psicología y la filosofía (casi todos psicoanalistas yo en ese momento me decía esquizoanalista; al día de hoy soy psicoterapeuta cognitivo). Alguien escribe diciendo que hay una voluntad en Nietzsche y esta misma relación puede darse en Foucault (y quiere explicarlo a partir de la vida de Foucault como pulsión de muerte). He aquí mi erudita respuesta, con una dosis de cancherismo adolescente y con un poquito de maldad. Tal vez no sea tan distinto a como soy ahora. Un poco canchero, algo adolescente aunque ya no tan joven y molestón. Tal vez no he cambiado demasiado, sigo siendo yo en otro contenido teórico. Al final me mando una canchereada que al día de hoy me parece demasiado, pero no sé si hay cosas que son demasiado.
Llamó mí atención la idea de pensar la voluntad en Nietzsche; uno podría intentar pensarla en el Foucault del período de la Ética - últimos dos tomos de la Historia de la sexualidad y algunas de sus últimas conferencias-. Pero me sería extremadamente difícil anudar el concepto voluntad en Nietzsche.
La voluntad entendida a la manera que la venían trabajando en diversos textos, a mi entender, no tiene una relación directa con la Voluntad de Poder en Nietzsche. Lo que nosotros entendemos por voluntad –más o menos-, es más bien parecida, a aquello que postula Kant en Metafísica de las Costumbres. Recomiendo el capítulo primero de la Metafísica de las costumbres «Tránsito del conocimiento vulgar de la razón al conocimiento filosófico» (no cito las páginas del texto, debido a que cito un viejo trabajo, por otra parte, alguien tomó prestado hace mucho tiempo ese texto de mi biblioteca, sin haber tenido la gentileza de devolverlo). Kant inicia el texto preguntándose ¿qué puede ser considerado bueno sin restricción?. Va situar distintas virtudes (o talentos del espíritu); la inteligencia, el valor, la perseverancia; pero nos termina diciendo que estos pueden ser asimismo buenos como malos, estas cualidades del temperamento en manos de personas dañinas pueden resultar peligrosas. Pese a ello nos sugiere una primera respuesta; solo puede ser considerada como bueno "la buena voluntad" (todos los entrecomillados responden a citas del texto).
"La buena voluntad no es buena por lo que efectué o realice, no es buena por su adecuación para alcanzar algún fin que nos hayamos propuesto; es buena solo por el querer, es decir, es buena en si misma." Habría que diferenciar dos resultados de esta definición; el primero de ellos es que la buena voluntad queda por fuera de su resultado, el mero hecho de ser buena la intención excede cualquiera sea su resultado, esto quiere decir, una primacía de la intención por sobre el efecto, la idea por sobre la acción, un querer por sobre el resultado; la segunda hipótesis que podemos concluir es que buena en si misma implica un elemento extraser, por fuera de lo sensible que la haga buena, un bien que surja de la suma de todas las inclinaciones (un bien universal). Esto podría ser denominado como moral Kantiana; evito seguir, pero creo importante afirmar, que esta moral debe tener un tinte universal. La buena voluntad, entendida, como un acto intencional y de dominio consciente. Si de la voluntad que venían hablando en los diversos textos no responde a esta definición , he malinterpretado lo que venían exponiendo, anulando mi actual exposición.
La voluntad de poder en Friedrich Nietzsche es una cambiante constelación de fuerzas que pugnan entre sí para asegurarse la dominación. Cada centro particular posee su propia perspectiva, a través de la cuál, interpreta y valora el mundo de acuerdo a sus particulares intereses vitales. El hombre es un conjunto de relaciones de fuerza, la voluntad de poder no es la conciencia. Al conjunto de relaciones de fuerza que operan en el cuerpo, podrían llevar por nombre voluntad de poder. Tal vez entender las fuerzas del cuerpo de una manera física podría ayudar. Una fuerza sigue hacia delante, puede retroceder, pero nunca detenerse. Su detención es la muerte. "Donde quiera que encontré vida encontré voluntad de poder" (Voluntad de Poder). La conciencia es lo que Nietzsche denomina la pequeña razón, enfrentada a la gran razón. En esta última es donde juegan –importantísima la idea de juego en Friedrich Nietzsche- las relaciones de fuerza, -gran razón puede ser igualada a cuerpo-. La conciencia es un mero efecto de aquello que acontece en el cuerpo; efecto, no lugar de decisión de tipo voluntario. Bueno, esta larga y aburrida explicación solo para decir que el concepto de voluntad en Nietzsche no puede ser anudable a algo consciente. Por otra parte, Nietzsche estuvo muy fuertemente influenciado las investigaciones en neurobiología llevadas a cabo en el siglo XIX, en la cual se postulaba a la consciencia como un reflejo de un conjunto de operaciones de tipo biológico –no se puede inferir que Nietzsche haya creado su filosofía a partir de estas investigaciones, pero estuvo informado de ellas-. Podemos decir que en Nietzsche la voluntad entendida como consciente carece de importancia.
Cambiando de tema Foucault se reía de conceptos tales como pulsión de muerte, le parecía como una moral de la tristeza, por decirlo de alguna manera, no creo que Foucault conceptualizara sus experiencias desde esa óptica. Lo que algunos podrían ver como pulsión de muerte, para Michel Foucault sería una estética de la existencia. El texto la pasión de Michel Foucault, intenta explicar la obra del autor a partir de sus experiencias de vida, la vida de un autor no puede ser explicada como una metáfora autobiográfica. Cito a Didier Eribon en su texto Michel Foucault y sus contemporáneos para formalizar mi opinión sobre las lecturas existenciales de la obra de Foucault. «Todo el recorrido intelectual de Foucault quedaba explicado por su gusto pronunciado por la "experiencia límite", todo su pensamiento descifrado como una "alegoría autobiográfica" donde se expresarían, más allá de las más caras de una prosa virtuosa, las pulsiones del sadomasoquismo y la fascinación por la muerte (...) la búsqueda suicida incansablemente perseguida culminaba en la terrible apoteosis final –el sida- del que Miller se atreve incluso a preguntarse si no había sido deliberadamente elegido. Y todo ello explicado por dos o tres escenas vividas en la infancia y qué habrían traumatizado al joven Foucault.» (Pp22). Creo que ningún pensamiento puede ser abordado a partir de la categoría de autor, menos siguiendo a Michel Foucault; alguien que sistemáticamente luchó contra esa categoría.
Espero no haberlos aburrido demasiado con mis largas y aburridas exposiciones; me agarraron con ganas de escribir.
Bienvenido a la lista al sr. Julio Ortega Bobadilla. Repito una frase nietzscheana para su bienvenida: «En mí atacar es una forma de admiración» . Tocó un viejo tema tratado en la lista, el de la categoría de autor y tuvo gentileza de despertar en mí ese recuerdo. El olvido es la única forma de venganza y de perdón dice Borges.
Saludos cordiales
PD: Lamento no poder iluminarlos; dejo esa tarea a Dios y al sol, ellos lo hacen muy bien.
Llamó mí atención la idea de pensar la voluntad en Nietzsche; uno podría intentar pensarla en el Foucault del período de la Ética - últimos dos tomos de la Historia de la sexualidad y algunas de sus últimas conferencias-. Pero me sería extremadamente difícil anudar el concepto voluntad en Nietzsche.
La voluntad entendida a la manera que la venían trabajando en diversos textos, a mi entender, no tiene una relación directa con la Voluntad de Poder en Nietzsche. Lo que nosotros entendemos por voluntad –más o menos-, es más bien parecida, a aquello que postula Kant en Metafísica de las Costumbres. Recomiendo el capítulo primero de la Metafísica de las costumbres «Tránsito del conocimiento vulgar de la razón al conocimiento filosófico» (no cito las páginas del texto, debido a que cito un viejo trabajo, por otra parte, alguien tomó prestado hace mucho tiempo ese texto de mi biblioteca, sin haber tenido la gentileza de devolverlo). Kant inicia el texto preguntándose ¿qué puede ser considerado bueno sin restricción?. Va situar distintas virtudes (o talentos del espíritu); la inteligencia, el valor, la perseverancia; pero nos termina diciendo que estos pueden ser asimismo buenos como malos, estas cualidades del temperamento en manos de personas dañinas pueden resultar peligrosas. Pese a ello nos sugiere una primera respuesta; solo puede ser considerada como bueno "la buena voluntad" (todos los entrecomillados responden a citas del texto).
"La buena voluntad no es buena por lo que efectué o realice, no es buena por su adecuación para alcanzar algún fin que nos hayamos propuesto; es buena solo por el querer, es decir, es buena en si misma." Habría que diferenciar dos resultados de esta definición; el primero de ellos es que la buena voluntad queda por fuera de su resultado, el mero hecho de ser buena la intención excede cualquiera sea su resultado, esto quiere decir, una primacía de la intención por sobre el efecto, la idea por sobre la acción, un querer por sobre el resultado; la segunda hipótesis que podemos concluir es que buena en si misma implica un elemento extraser, por fuera de lo sensible que la haga buena, un bien que surja de la suma de todas las inclinaciones (un bien universal). Esto podría ser denominado como moral Kantiana; evito seguir, pero creo importante afirmar, que esta moral debe tener un tinte universal. La buena voluntad, entendida, como un acto intencional y de dominio consciente. Si de la voluntad que venían hablando en los diversos textos no responde a esta definición , he malinterpretado lo que venían exponiendo, anulando mi actual exposición.
La voluntad de poder en Friedrich Nietzsche es una cambiante constelación de fuerzas que pugnan entre sí para asegurarse la dominación. Cada centro particular posee su propia perspectiva, a través de la cuál, interpreta y valora el mundo de acuerdo a sus particulares intereses vitales. El hombre es un conjunto de relaciones de fuerza, la voluntad de poder no es la conciencia. Al conjunto de relaciones de fuerza que operan en el cuerpo, podrían llevar por nombre voluntad de poder. Tal vez entender las fuerzas del cuerpo de una manera física podría ayudar. Una fuerza sigue hacia delante, puede retroceder, pero nunca detenerse. Su detención es la muerte. "Donde quiera que encontré vida encontré voluntad de poder" (Voluntad de Poder). La conciencia es lo que Nietzsche denomina la pequeña razón, enfrentada a la gran razón. En esta última es donde juegan –importantísima la idea de juego en Friedrich Nietzsche- las relaciones de fuerza, -gran razón puede ser igualada a cuerpo-. La conciencia es un mero efecto de aquello que acontece en el cuerpo; efecto, no lugar de decisión de tipo voluntario. Bueno, esta larga y aburrida explicación solo para decir que el concepto de voluntad en Nietzsche no puede ser anudable a algo consciente. Por otra parte, Nietzsche estuvo muy fuertemente influenciado las investigaciones en neurobiología llevadas a cabo en el siglo XIX, en la cual se postulaba a la consciencia como un reflejo de un conjunto de operaciones de tipo biológico –no se puede inferir que Nietzsche haya creado su filosofía a partir de estas investigaciones, pero estuvo informado de ellas-. Podemos decir que en Nietzsche la voluntad entendida como consciente carece de importancia.
Cambiando de tema Foucault se reía de conceptos tales como pulsión de muerte, le parecía como una moral de la tristeza, por decirlo de alguna manera, no creo que Foucault conceptualizara sus experiencias desde esa óptica. Lo que algunos podrían ver como pulsión de muerte, para Michel Foucault sería una estética de la existencia. El texto la pasión de Michel Foucault, intenta explicar la obra del autor a partir de sus experiencias de vida, la vida de un autor no puede ser explicada como una metáfora autobiográfica. Cito a Didier Eribon en su texto Michel Foucault y sus contemporáneos para formalizar mi opinión sobre las lecturas existenciales de la obra de Foucault. «Todo el recorrido intelectual de Foucault quedaba explicado por su gusto pronunciado por la "experiencia límite", todo su pensamiento descifrado como una "alegoría autobiográfica" donde se expresarían, más allá de las más caras de una prosa virtuosa, las pulsiones del sadomasoquismo y la fascinación por la muerte (...) la búsqueda suicida incansablemente perseguida culminaba en la terrible apoteosis final –el sida- del que Miller se atreve incluso a preguntarse si no había sido deliberadamente elegido. Y todo ello explicado por dos o tres escenas vividas en la infancia y qué habrían traumatizado al joven Foucault.» (Pp22). Creo que ningún pensamiento puede ser abordado a partir de la categoría de autor, menos siguiendo a Michel Foucault; alguien que sistemáticamente luchó contra esa categoría.
Espero no haberlos aburrido demasiado con mis largas y aburridas exposiciones; me agarraron con ganas de escribir.
Bienvenido a la lista al sr. Julio Ortega Bobadilla. Repito una frase nietzscheana para su bienvenida: «En mí atacar es una forma de admiración» . Tocó un viejo tema tratado en la lista, el de la categoría de autor y tuvo gentileza de despertar en mí ese recuerdo. El olvido es la única forma de venganza y de perdón dice Borges.
Saludos cordiales
PD: Lamento no poder iluminarlos; dejo esa tarea a Dios y al sol, ellos lo hacen muy bien.
